El caso es que empezó a fijarse en que todas las mañanas, a eso de las nueve, pasaba por delante de su casa un tío trajeado que no tardó en descubrir que era el ministro de loquefuera. Sorprendido porque las altas esferas políticas tomasen su humilde callejón para ir a trabajar, los primeros días se lo tomó como una anécdota. Hasta que le faltó ladrogaquesemetiese y tuvo que sacar dinero de alguna parte. Pensó en atracar ancianas, como en los viejos tiempos, y una mañana se levantó pronto para irse a delinquir lejos de casa. Mientras se iba, se cruzó con el político, que aquel día parecía llevar la maleta más abultada que nunca.
" Llevará unos documentos ahí importantísimos, si le quito la maleta y le chantajeo igual saco una buena pasta" Entendamos que el que hablaba era el mono deladrogaquesemetiese, no el sentido común, que no confía en argumentos de chantajes o secretos de Estado. Así pues, el delincuente fue corriendo tras el ministro, se le encaró y no tuvo mayor dificultad en sacar la navaja y quitarle la maleta. "Putos políticos cobardes, no hacen nada por los secretos de su país"
Cual fue su sorpresa al abrir la maleta y descubrir que un montón de fajos de billetes de 500 caían al suelo. Se quedó plantado en el sitio, mientras el político nervioso recogía todo, lo volvía a guardar y se iba corriendo.
- ¿¿Qué te pensabas, que el único que robaba eras tú??- gritó mientras desaparecía.
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