Todos podemos identificar rápidamente una sonrisa falsa. Hay gente que no sabe sonreír de otra forma: generalmente, personas despechadas, tristes, que no encuentran el ánimo suficiente para sonreír de verdad. Igual que podemos comprarnos un Ipod megaluxe o ir a los chinos y elegir el primer mp4 made in Thailand que encontremos, la diferencia entre una sonrisa y otra es evidente. La sonrisa falsa es artificial, engañosa, esconde algo que jamás sabremos, convierte al que la esgrime en un cínico profesional, buscar engañar al resto de la humanidad.
No es lo mismo que tu novia te diga "te querré siempre" mientras sonríe con toda su bonita dentadura y deslumbra a algún pájaro que pase por allí encima, provocando un accidente aéreo, que que tu novia te diga "te querré siempre" mientras oculta sus dientes, levanta un poco la comisura de los labios y pasa a ocuparse de otra cosa pocos segundos más tarde. Este ejemplo práctico ilustra claramente la diferencia entre una sonrisa y otra.
¿Estás triste? ¿Crees que los seres humanos no valen la pena? ¿Intentas disimular que necesitas ir al baño urgentemente? La sonrisa falsa es tu patrimonio, úsala con todo derecho, recorta un trozo de tela gigante, dibuja una sonrisa falsa en él y conviértelo en una pancarta, para poder ir por las calles de tu ciudad reclamando el derecho y el orgullo de sonreír falsamente.
Sin embargo, ¿y si no te pasa nada de eso? Y si simplemente te estás riendo de alguien, si eres cruel y malvado, si querrías llamarle tonto del culo pero no te atreves... ¿y entonces sonríes falsamente también? No, amigo, entonces mejor sé sincero. Una cosa es una sonrisa falsa como escudo, otra muy distinta es una sonrisa falsa como espada. No seas tan cínico, porque si el agraviado se da cuenta de que te estás riendo de él, entonces...
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